martes, 8 de febrero de 2005

No sabe/No contesta



(Carta de lector al diario Clarín)
Fue una interesante experiencia poder leer tres diferentes columnas de Clarín del domingo 6 del corriente*, y encontrar cierta similitud en el enfoque de autores tan diversos, y por si fuera poco, un eco de los pensamientos de esta lectora.
Un economista, un periodista del New York Times, un famoso cantante, y el director de Microsoft, Bill Gates (y ya es bastante llamativo que estos dos últimos compartan la autoría de una columna), han tenido un objeto de observación común.
Jeremy Rifkin nos advierte que “la humanidad parece ser absolutamente incapaz de reconocer la cabal dimensión de la catástrofe que se avecina”, refiriéndose al funesto pronóstico climático de nuestro planeta. Y agrega que la raza humana no está preparada, porque es difícil que el calentamiento global suscite nuestra curiosidad “en un mundo acelerado (…) donde el período de atención humana sigue reduciéndose a las gratificaciones del momento”. Finalmente concluye con la desafiante pregunta “qué hace falta para que la humanidad despierte”. Estas dos últimas citas me recuerdan una muy interesante pregunta que Clarín Debate nos propusiera en el año 2003: “¿Cuál es el tema que a usted hoy más le preocupa?” En mi respuesta, mencionaba la ilusión de una vida “light” de gratificación instantánea (primera coincidencia con Rifkin), y luego señalaba (segunda): “Desde esa neblina de inconsciencia son pocos los que logran despertar y salir para preguntarse por su propia existencia: (…) ¿Qué fin le espera al género humano por el rumbo que vamos?”
Frank Rich, a su vez, habla de la trivialidad –y yo agregaría ignorancia­­–– del público estadounidense, para quienes “si una noticia no está en la televisión, no existe”, aludiendo con ello a la actitud de los norteamericanos ante la gravedad de la guerra en Irak, quienes a la hora de enfrentarse a la atrocidad de las torturas cometidas en una cárcel de ese país prefirieron ocuparse de la noticia del “príncipe payaso” británico y la esvástica que lució en su brazalete en una fiesta de disfraces. Y si los los medios masivos, supuestamente responsables de informar a la población, son los que dan el ejemplo con tamaña insensibilidad a la hora de establecer sus prioridades informativas (la NBC fue uno de ellos), ¿qué podíamos esperar del público norteamericano, que si se acerca a un noticiero es apenas porque se lo sirven en la pantalla chica? Por último,  Bono y Bill Gates mencionan una antigua idea errónea: la de que “los países pobres, esclavizados a los paríses ricos (…) deberían pagarnos cualquiera que sea el precio en sufrimientos humanos”. Hablan de que el mundo tendrá que preocuparse a la brevedad por el futuro de los más pobres. La conclusión unánime a la que llegan todos estos autores, y a la que me sumo personalmente, es que seguimos desatendiendo las señales de alarma que nos dan nuestro mundo y la humanidad misma, y seremos responsables de lo que nos depare el futuro.
Es gratificante para mí como lectora encontrar tanta coincidencia con el parecer de otras personas, que muy lejos de este país y de nuestras circunstancias cotidianas, y también alejados quizás por su nacionalidad, profesión e idiosincrasia, pueden convertirse en seres casi hermanados con uno gracias a una óptica común del momento presente de la raza humana, pero gracias, además, al maravilloso vehículo que es un periodismo internacional coherente y de tan amplio alcance. Agradezco a Clarín, que nos da esa posibilidad.

                                                                                                                 * Los enlace de las páginas mencionadas no están disponibles por el momento

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